Acariciar a nuestro gato disminuye la ansiedad y el estrés

Acariciar a nuestro gato disminuye la ansiedad y el estrés

Según estudios realizados por psicólogos de San Francisco (Estados Unidos), acariciar periodicamente a un gato, disminuye el nivel de ansiedad de la persona que realiza esta actividad. Los científicos realizaron un estudio en el que comprobaron que acariciar a un gato de manera periódica, relajaba de tal forma a los amos que disminuía su nivel de estrés y contribuía a que desaparecieran las ideas obsesivas que presentaban. Los pacientes afirmaron además que cuando el animal se tendía sobre sus piernas y ronroneaba, sentían una gran sensación de seguridad y relajación.

Otras investigaciones muestran que ser propietario de un gato reduce la probabilidad de presentar un infarto agudo de miocardio en un 33%. El estudio se realizó sobre una población de 4435 adultos de edad comprendida entre 30 y 75 años, la mitad de los cuales tenían un gato como animal de compañía, el efecto no puede atribuirse a otros factores, pues se tuvo en cuenta que los dos grupos tuvieran caracteristicas similares en relación al abuso de tabaco, niveles de colesterol, diabetes y otros factores de riesgo vascular. Los resultados finales mostraban que el 3.4% de los poseedores de un gato como animal de compañía fallecían por infarto agudo de miocardio en un periodo de 10 años, mientras que en el grupo control el porcentaje fue del 5.8%. Son precisos sin embargo más estudios para confirmar estos resultados y hacer recomendaciones en relación a los beneficios que puede reportar para la salud tener en casa un gato como animal de compañía. Existe la posibilidad de que este efecto no sea causado por la mascota, pudiera ocurrir que los dueños de gatos tuvieran algún rasgo de personalidad u otro factor desconocido que los hagan menos propensos a sufrir infarto agudo de miocardio.

Referencias:

El Confidencial, 4 de noviembre de 2012.
Todo lo que tu mascota sabe sobre ti y le puede contar a tu psicólogo.

Kate Devlin: Owning a cat cuts stroke risk. Neurological Foundation of New Zealand, publicado el 2 de enero de 2012