Como dejar las pastillas para dormir

Como dejar las pastillas para dormir

Las pastillas para dormir, conocidas en medicina como hipnóticos, son un grupo de medicamentos que resultan útiles para el tratamiento del insomnio, pero presentan una serie de problemas derivados de su capacidad de adicción y del fenómeno de tolerancia, el cual ocasiona que la dosis deba ser elevada periódicamente para conseguir el mismo efecto. Por ello se recomienda no emplearlas nunca como automedicación, sino bajo la supervisión de un profesional de la medicina y durante el menor tiempo posible. Desgraciadamente muchas personas en todo el mundo son dependientes de las pastillas para dormir y no son capaces de prescindir de las mismas, pues cuando lo intentan sufren insomnio de rebote, más intenso que el que manifestaban antes de iniciar el tratamiento y por ello continúan con el consumo de hipnóticos de manera indefinida.

Tipos de hipnóticos

Los más utilizados son los derivados de las benzodiazepinas y los llamados hipnóticos Z. Los derivados de la benzodiazepinas incluyen el triazolam, alprazolam, bromazepam, loprazolam, lorazepam y lormetazepam. Entre los hipnóticos Z, los mas habitualmente prescritos son el zolpidem y la zoplicona. Otros fármacos que a veces se utilizan como hipnóticos son el clometiazol y  ciertos medicamentos antidepresivos que tienen propiedades sedantes.  Los barbitúricos ya no se emplean con la finalidad de facilitar el sueño por su estrecho margen de seguridad y provocar depresión del sistema nervioso central. Existen además productos de venta libre en farmacias o herboristerías, como la melatonina, tila, valeriana y antihistamínicos con propiedades sedantes. Estas sustancias  no se consideran medicamentos hipnóticos.

Forma de suspender el tratamiento con hipnóticos

Existen 2 técnicas. La más recomendable es reducir la dosis de forma progresiva, para ello se comienza disminuyendo la dosis una cuarta parte, por ejemplo si es un comprimido de 1 mg, tomar únicamente 0.75 mg que equivaldría a las tres cuartas partes de una pastilla, después de un periodo de tiempo variable según las circunstancias personales, por termino medio entre 2 y 4 semanas, puede reducirse otra cuarta parte, para pasar por lo tanto a una dosis del 50% de la inicial. Si la dosis inicial fuera de un comprimido de 1 mg se pasaría a medio comprimido. Transcurrido un periodo de entre 1 y 3 semanas, debe reducirse de nuevo la dosis, pasando a un cuarto de comprimido, para finalmente cesar el tratamiento por completo.

La segunda técnica consiste en no tomar el comprimido todos los días,  por ejemplo a días alternos, para producir una deshabituación progresiva al fármaco. Después de varias semanas, el objetivo es lograr tomar únicamente el comprimido una o dos veces a la semana. Finalmente tras un periodo de tiempo variable de entre uno y dos meses por término medio, puede darse el siguiente paso, tomar el hipnótico con caracter excepcional solamente determinados días especiales. Muchas personas consiguen de esta forma que un envase de 30 comprimidos les dure 6 meses o un año, logrando una deshabituación casi completa.

Contraindicaciones del tratamiento con hipnóticos

En determinadas circunstancias estos medicamentos no deberían utilizarse:

* En mujeres embarazadas, sobre todo durante el primer trimestre de la gestación.

* En personas que sufren apnea del sueño, pues el problema se agrava con el empleo de depresores del sistema nervioso central.

* En pacientes alcohólicos, pues la asociación de alcohol e hipnóticos potencia los efectos y puede provocar complicaciones.

Síntomas asociados a la retirada brusca de los hipnóticos

Cuando se suspende bruscamente el tratamiento con hipnóticos, sobre todo en aquellas personas que han desarrollado dependencia, pueden aparecer diversos síntomas, algunos de los más frecuentes son dolor de cabeza, ansiedad, angustia, intranquilidad e irritabilidad. Estos síntomas se parecen mucho a los iniciales que motivaron la prescripción del tratamiento, por lo que cuando aparecen, se tiende a volver a emplear la medicación, lo cual hace que la dependencia del medicamento aumente, estableciéndose en ocasiones un círculo vicioso del que es dificil salir, pues cuando se intente suspender el fármaco, los síntomas aparecen de nuevo cada vez más acentuados. En casos raros la retirada brusca puede provocar problemas más graves, entre ellos calambres en las extremidades, intolerancia a la luz, e incluso alucinaciones o excepcionalmente convulsiones.

Existen diversas circunstancias que hacen más probable la aparición de estos síntomas, entre ellos utilización de dosis altas, supresión brusca, abuso de alcohol u otras sustancias y determinadas patologías siquiátricas, como los trastornos de la personalidad. Por ello a la hora de dejar el medicamento, es conveniente no hacerlo por cuenta propia, cada caso es diferente y es preciso buscar asesoramiento en un profesional de la medicina.

 

Que hacer después  de suspender los hipnótico

(pulse alguno de los siguientes enlaces)

 

* Consejos para dormir mejor. Son medidas generales que deben conocerse y ponerse en practica con constancia y perseverancia.

 

* Plantas para dormir mejor. Este remedio tradicional para el insomnio puede ser útil en determinados casos, aunque su eficacia en limitada. Existen diversas opciones disponibles.

 

* Relajación para dormir mejor. Las técnicas de relajación son muy faciles de usar y han demostrado utilidad aunque sus efectos no son milagrosos

 

* Restricción de sueño para dormir mejor. Este método se basa en la idea de que las personas insomnes permacen en la cama más tiempo del necesario, no se trata de disminuir las horas de sueño, sino el tiempo de permanencia en la cama.

 

* Control de estímulos para combatir el insomnio. Está técnica de intervención sicológica, se basa en la idea de que el insomnio se debe a una asociación entre los estímulos ambientales del dormitorio y la imposibilidad de conciliar el sueño, de tal forma que los rituales previos a acostarse provocan angustia y preocupación.