Cuando no tomar leche de vaca

Cuando no tomar leche de vaca

La leche de vaca es un alimento adecuado para la alimentación humana y de composición muy completa. Contiene proteínas de gran valor biológico y es la principal fuente de calcio, elemento imprescindible para el desarrollo óseo en la infancia y prevenir la osteoporosis en el adulto.  Posee además hidratos de carbono, sobre todo lactosa, grasas, minerales como magnesio, fosforo y zinc, asi como diferentes vitaminas, entre ellas la vitamina D.

Sin embargo la leche de vaca puede no ser adecuada por motivos de salud para un individuo determinado. A ciertas personas le puede resultar perjudicial por alguna circunstancia individual o enfermedad, otras rechazan este alimento por creencias religiosas o no religiosas.

Las principales causas por la que se elimina el consumo de leche de vaca de la alimentación son las siguientes.

Razones médicas

* Edad inferior a un año. Los pediatras recomiendan a los niños menores de un año leche materna, o en su defecto una fórmula especial adaptada, pero no administrar leche de vaca  completa, ni siquiera diluida.

* Intolerancia a la lactosa. La lactosa es el azúcar principal de la leche, algunas personas no la toleran por tener deficiencia de la enzima lactasa en su intestino. Estas personas cuando ingieren lactosa, presentan síntomas digestivos como dolor abdominal, diarrea, gases o sensación de hinchazón en el abdomen. Las personas con intolerancia a la lactosa pueden consumir sin ningún problema leche sin lactosa.

* Alergia a las proteínas de la leche de vaca. La alergia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción inmunológica anormal que se desarrolla tras la ingesta de este alimento, lo cual origina diferentes síntomas que pueden afectar a la piel, aparato respiratorio, aparato digestivo o provocar manifestaciones generales como anafilaxia. Es un trastorno de base hereditaria que aparece sobre todo en niños con padres o hermanos alérgicos a la leche u otros alimentos. Afecta a un porcentaje pequeño de la población, alrededor del 0.5 %. Este tipo de alergia es una más de las alergias alimentarias, algunas de las más frecuentes son la alergia al huevo, a los frutos secos, legumbres, mariscos, chocolate, pescado etc. Prácticamente puede existir alergia a cualquier alimento.

Estos pacientes no deben tomar ningún tipo de leche ni derivados, salvo formulas especiales con proteínas hidrolizadas, pues las leches de los mamíferos contienen proteínas de composición parecida y pueden aparecer reacciones cruzadas. Si puede consumirse leche de soja por ser de origen vegetal y tener una composición diferente.

En los niños pequeños que se encuentran en lactancia materna, también puede producirse alergia a la leche de la madre, siendo preciso en tal caso administrar un preparado especial de leche de vaca hidrolizada en el cual las proteínas han sido transformadas artificialmente en pequeños péptidos que pierden la capacidad de producir alergia.

* Cifras elevadas de colesterol en sangre.  Las personas con cifras altas de colesterol en sangre deben evitar los alimentos que contengan grasas saturadas, tanto de origen animal, como ciertas grasas vegetales, entre ellas el aceite de palma y coco.  En este caso se recomienda continuar consumiendo leche, pero preferiblemente desnatada o semidesnatada.

Creencias religiosas y no religiosas

* Determinadas creencias, por ejemplo el vegetarianismo estricto, que rechaza cualquier tipo de alimento proveniente de animales: carne, pescado, huevos, leche y derivados lácteos como el queso.  El vegetarianismo puede aceptarse por diferentes motivos, principalmente razones ética,  al considerar que los animales tienen sus derechos y la especie humana no debe matarlos para consumir su carne, ni esclavizarlos para que produzcan huevos y leche.

* Algunas religiones ponen impedimentos al consumo de leche de vaca, por ejemplo la religión judía tiene un precepto según el cual no debe asociar en el mismo plato la leche con otros alimentos.  Casi todas las religiones imponen algún tipo de restricción alimenticia a sus creyentes,  el cristianismo prohibe el consumo de carne durante el periodo de cuaresma, entre los musulmanes no se permite tomar carne de cerdo.  En la tradición religiosa de la India, la vaca está considerada un animal sagrado y se equipara a una segunda madre, pues los niños pequeños se alimentan de leche de vaca cuando dejan la lactancia materna. Por ello en el hinduismo no está permitido consumir carne de vaca, pero se puede tomar leche y yogur. Estas recomendaciones se basan en creencias religiosas, pero no tienen base científica.

Mitos

*MitoLa leche de vaca es para el ternero.  En determinados ámbitos, incluyendo diferentes blogs y publicaciones carentes de rigor,  se afirma con frecuencia que la leche de vaca no es un alimento adecuado para el adulto humano, pues el hombre es el único animal que consume leche en su vida adulta,  mientras que el resto de los animales mamíferos la toman solamente durante la primera infancia, cuando lactan directamente de su madre. Siguiendo este razonamiento se afirma que la leche de vaca es adecuada solo para el ternero, pero no para el hombre.

En realidad, si lo pensamos un poco, llegaremos en seguida a la conclusión de que este argumento es muy débil, la especie humana hace miles de cosas que no practican otros animales y no por ello son perjudiciales para la salud. Somos el único animal que asa la carne antes de comerla, el único animal que toma aceite, el único animal que mezcla diferentes alimentos para preparar sofisticados platos, el único animal que prepara harina en lugar de consumir semillas directamente, el único animal que prepara y come pan, el único animal que utiliza las levaduras para preparar vino, yogur y queso, etc. Todas estas actividades y formas de alimentación son exclusivamente humanas y no por ello resultan perjudiciales para la salud. Si reflexionamos, nos daremos cuenta que si nos alimentáramos de forma natural, de la misma forma que lo hacen los animales, solo podríamos consumir alimentos crudos y recolectados directamente del terreno, nunca productos cocinados ni carnes procedentes de explotaciones ganaderas, por ser esta actividad una invención cultural, tampoco podríamos consumir una larguísima lista de alimentos, incluyendo azúcar, vino, harinas y sus derivados, pasta, pan y la mayor parte de los productos comestibles que venden en los supermercados.  Este razonamiento llevado a sus últimas consecuencias aproximaría por la tanto nuestra alimentación a la de un chimpancé que se come principalmente  vegetales crudos e insectos que encuentran en sus hábitats naturales, incluyendo los parásitos que elimina del cuerpo de otros miembros del grupo. Alimentación natural sin duda, pero no por ello la más beneficiosa para la salud.

Por otra parte, es bien conocido que muchos animales no consumen leche de forma natural en su vida adulta simplemente porque no pueden obtenerla, sin embargo este alimento les resulta altamente apetecible. Puede comprobarse fácilmente ofreciéndole un platito de leche a un gato que probablemente la beberá con gran agrado y satisfacción.

* Mito. La leche contiene hormonas y antibióticos. Este mito se repite también con frecuencia en determinados círculos y efectivamente es cierto que se han descrito casos de leche contaminada por antibióticos u otras sustancias, sin embargo actualmente la leche de vaca envasada está sometida a numerosos controles técnicos y sanitarios para garantizar que cumple con los requisitos para ser consumida con seguridad. Por otra parte prácticamente todos los alimentos tanto sólidos como líquidos pueden tener problemas de contaminación y no por ello dejamos de consumirlos. Por ejemplo carne contaminada con clembuterol, verduras y frutas que contienen plaguicidas, pescados contaminados con mercurio, moluscos con toxinas de diferentes tipos que incluso motivan la prohibición de su consumo en determinados periodos como cuando se producen las mareas rojas. El aceite puede estar adulterado o contaminado al igual que el vino, e incluso el agua contaminada ha sido y es una de las mayores fuentes de enfermedades. No por ello dejamos de consumir agua ni el resto de los alimentos citados, sino que procuramos comprar productos que cumplan la normativa sanitaria. En el caso de la leche, la venta actual con marca y envases herméticos hace que los controles sanitarios sean muy estrictos y cualquier anomalía fácilmente detectable.

* Mito. La leche produce cáncer. No existe ningún trabajo científico serio que haya relacionado la leche con el cáncer. En cambio muchos tipos de cáncer se relacionan con el tabaco y desgraciadamente continúan existiendo numerosos fumadores que no solo ponen en peligro su salud, sino también la de sus familiares, por obligarlos a vivir en un ambiente de aire contaminado con sustancias tóxicas y cancerígenas. La leche no tiene nada que ver con el cáncer.

* Mito. La leche provoca enfermedades infecciosas. Como cualquier alimento, la leche puede contaminarse por microorganismos y ser el agente transmisor de enfermedades infecciosas. También los huevos pueden contaminarse por salmonella y provocar una infección llamada salmonelosis, los embutidos pueden transmitir la triquinosis, las conservas el botulismo, la carne la toxoplasmosis, las verduras mal lavadas infecciones por echinococcus granulosus   y asi un largo lista en la que podríamos incluir la mayor parte de los alimentos. En la actualidad en los países occidentales que obligan al cumplimiento de las normativas sanitaria, no se producen casos de enfermedades infecciosas transmitidas por la leche, debido al proceso de esterilización industrial. Sigue siendo recomendable no consumir leche cruda procedente directamente del ordeño del animal sin ningún tratamiento posterior.

* Mito. La leche es la causa del autismo.  El autismo es una enfermedad de base genética en la que se cree pueden influir algunos factores ambientales desconocidos. Al existir mucha investigación sobre el tema, se han publicado miles de artículos científicos proponiendo diferentes teorías sobre algunos factores que podrían influir en el desarrollo de la enfermedad. De entre todos ellos, únicamente dos han propuesto sobre la base de una escasa muestra de pacientes, la posibilidad de que la leche de vaca contribuya a la aparición del mal. Dichos trabajos han sido ampliamente superados por investigaciones posteriores más amplias y no pasan de ser pequeños estudios que proponen hipótesis alternativas, no confirmadas ni aceptadas por la comunidad científica.  La  inconsistencia de las teorías que afirman que los niños con autismo metabolizan de manera incompleta los productos metabólicos derivados de la leche,  hace que no exista justificación científica para administrar dietas libres de derivados lácteos con la intención de curar dicho mal o prevenir su aparición.

La lista de factores ambientales que se ha propuesto tengan relación con el autismo es interminable: Edad avanzada de la madre, diabetes de la madre, obesidad materna, hipertensión materna, eclampsia,  tabaquismo,  fiebre durante el embarazo, gripe durante el embarazo, administración de vacunas a los niños, ingesta de alimentos con gluten exposición al mercurio y un larguísimo etcetera de teorías, muchas veces pintorescas que en ocasiones siguen pregonándose en distintos foros como si fueran ciertas, cuando en realidad es mera especulación.

* Mito No hace falta tomar leche para obtener la ración diaria de calcio.  La leche es la fuente de calcio más recomendable para la alimentación humana según las conclusiones de todas las guías científicas sobre nutrición aceptadas por la comunidad científica internacional. Aunque es posible obtener el calcio de otros alimentos que no son la leche ni derivados lácteos, ello conduciría con facilidad a una alimentación desequilibrada. Pruebe usted mismo la diferencia entre tomarse 2 vasos de leche y un yogur al día y su equivalente en otros alimentos, 200 gramos de semillas de sésamo por ejemplo.  Las semillas de sésamo son ricas en calcio, pero probablemente no conseguirá comer más de unos gramos al día y debe tener en cuenta que este alimento no se asimila con facilidad si no está triturado.

* Mito. La leche provoca mucosidad y es mala para el resfriado. Este mito que se repite insistentemente en algunos ámbitos, no tiene base alguna.  Por el contrario se han realizado trabajos experimentales con pacientes afectos de diferentes procesos respiratorios en los que se ha comprobado que el consumo de leche no mejora ni empeora los síntomas del resfriado, no aumenta la mucosidad y tampoco modifica las pruebas respiratorias en los pacientes que padecen asma. Por lo tanto esta creencia es falsa y carece de cualquier valor científico.

Referencias

* Guía de Practica Clínica para el Manejo de Pacientes con Trastornos del Espectro Autista en Atención Primaria. Ministerio de Sanidad y Consumo, España, 2009.

* Libro de las enfermedades alérgicas de la fundación BBVA. Alergia a la leche. Consultado el 16 de diciembre de 2014.

* Tabla de composición de alimentos. Guía rápida para hacer una dieta sana.

* Guía 2012 para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de la osteoportosis. Buenos Aires, 2013

* La India y el vegetarianismo por  J. Carlos Ramchandani, consultado el 20 de diciembre de 2014.

* Pilar Orozco López: ¿ Los lácteos aumentan los mocos?.  Consultado el 24 de diciembre de 2014.